19 de septiembre de 2026 · Terapia
Terapia: proyectarse hacia el futuro, no hacia el pasado
Toda búsqueda de tratamiento psicológico trae consigo un proyecto*: llegar a constituirse en alguien libre, capaz de decidir y de ser feliz, sin que los conflictos impidan o restrinjan la posibilidad de vivir con autenticidad.
Lamentablemente, cuando las dificultades superan la propia capacidad de resiliencia, no queda otra alternativa que generar, sin darse cuenta, formas de protegerse que no funcionan bien: evitar el problema, quitarle importancia o negarlo directamente. Esto supone un gasto excesivo de energía y, al final, se llega a un punto muerto, sin poder avanzar. El origen puede ser diverso, pero, en ocasiones, se produce por la ausencia de experiencias gratificantes durante el propio desarrollo, lo que deja una sensación de vacío interior, de conflicto interno, sin lograr aprovechar los propios recursos, y esto genera angustia y ansiedad.
La consulta se inicia cuando aparece un conflicto que no se puede superar o soportar en solitario, pero sí existe la disposición de trabajar para solucionarlo.
Muchos motivos de consulta tienen que ver con el deseo de mejorar los vínculos familiares, tener menos conflictos, no guardar rencores, relacionarse mejor con la pareja, con los hijos, con los jefes y compañeros de trabajo, vencer miedos que atrapan y angustian, aliviar culpas, salir de una confusión, entenderse mejor y fortalecer la autoestima, es decir, la propia seguridad.
Como podemos observar en estos ejemplos, el proyecto ya está presente en el motivo de consulta y, gracias al vínculo de confianza y colaboración entre paciente y terapeuta (Alianza Terapéutica), el proyecto se pone en marcha y comienza el tratamiento.
El trabajo terapéutico supone afrontar de manera conjunta el conflicto, con el objetivo de salir del sufrimiento que se viene viviendo como repetitivo, como instalado, y que limita nuestra libertad y la posibilidad de realizarnos como personas. El novelista estadounidense John Dos Passos lo resumía así: «El único elemento que puede sustituir la dependencia del pasado es la dependencia del futuro».
Por ello, la terapia es un espacio para comprender, analizar e interiorizar, de forma creativa y ajustada a la realidad de cada paciente, las posibles soluciones al conflicto, ya que cada persona es única e irrepetible y merece la posibilidad de reinventarse y de luchar por su felicidad.
*Idea desarrollada por Cornelius Castoriadis en El psicoanálisis, proyecto y elucidación (Buenos Aires: Nueva Visión, 1992)